Syriza es la última opción

Tal y como recuerda Ernest Urtasun en este artículo, Syriza es la última opción para conseguir una solución al problema entre una Grecia que no puede seguir soportando las normas que impone Europa y una Europa que no quiere ni oír hablar de impagos o quitas, así se muera el deutor. Esto me recuerda a Lucky Number Slevin, película en la que unos gángsters asesinan a toda una familia por una deuda de 22.000 dólares. No van a recuperar la deuda, por supuesto. El mensaje es lo importante: que se sepa que la deuda va antes que cualquier otra cosa. Antes que la vida misma. Y que nadie juega con ellos. Europa parece decidida a arruinar a Grecia con tal de asegurarse de dar ejemplo, y de que a nadie se le ocurra votar partidos que quieran cambiar el statu quo.

El mundo lo gobiernan los bancos. Cada vez cobra más sentido esto:

“Let me issue and control a nation’s money and I care not who writes the laws.” Mayer Amschel Rothschild (1744-1812), founder of the House of Rothschild.

Ambientazo

Hay una minoría, entre la que me cuento, a la que no le beneficia el silencio absoluto para la concentración. Es más, necesitamos un mínimo de sonido de fondo. Probablemente debido a la vida en la ciudad. Sin embargo, es un problema que solucionar y he encontrado en el internet un par de sitios donde hacerlo:

tabletopaudio

Originalmente para jugadores de RPG de sobremesa. Música minimalista y sonidos, o sólo sonidos. En cualquier caso, un regalo para los oídos.

asoftmurmur

Combina diez efectos de sonido distintos en loop para un ambiente perfecto. Combinar con jazz suave para sentirse como un auténtico señor.

mynoise

Más complejo, permite seleccionar sonidos o generarlos a través de un editor. Sólo le he echado un vistazo, pero tiene muy buena pinta.

Público y privado

Estoy intentando (llevo ya unas semanas en ello) escribir algo sobre lo público y lo privado. Debía ser la que inaugurara el blog, pero se está eternizando.

El punto central es:

Si una sociedad pretende hacer algo (por ejemplo, construir y mantener una carretera) puede hacer dos cosas:

1. Organizar una empresa pública que lleve a cabo esa labor. El objetivo principal será el construir una carretera, lo que es un bneficio social (la sociedad ahora tiene una carretera nueva). El riesgo es la falta de eficiencia, y la corrupción: que el cargo político que organice esto busque su beneficio personal.

2. Encargar a una empresa privada eso mismo. El objetivo principal de esa empresa es el beneficio personal, y para ello realiza un trabajo que tiene un beneficio social. La corrupción no es posible porque el mismo sistema lleva implícita la búsqueda de un beneficio personal. Es lo que se espera.

Por supuesto, está el tema de la competencia. Si hay varias opciones a escoger en el caso de encargar a una empresa privada esa función, el estado podría escoger aquella que resulte más económica. Sin embargo, ahí vuelve a entrar la posibilidad de corrupción: una empresa privada con una opción más cara puede convencer a quien deba escoger la empresa de multitud de formas.

Con lo que estamos escogiendo entre:

1. Un sistema público: prioridad por el beneficio social, posibilidad de ineficiencia y corrupción. En nuestras manos está el hacerlo lo más eficiente posible.

2. Un sistema privado: prioridad por el beneficio personal, posibilidad de ineficiencia y corrupción. Asumimos que quien debe hacer el trabajo está priorizando su beneficio.

Pero todo esto es teoría, claro. Debemos mirar los datos. Por ejemplo, podríamos mirar el gasto por habitante en sanidad en Estados Unidos y los indicadores de salud ahí, como ejemplo de sistema privado, y después mirar los del Reino Unido, o Francia, con un sistema público de salud. Es más hacedlo vosotros. Es muy interesante.