Princes of the Yen

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A most excellent documentary on how the Japanese became an economic miracle thanks to their economic planning —  via Window Guidance, a process by which the Bank of Japan imposed where the credit went, and what quantity of it. It also shows how unbridled capitalism, which took hold of the country in the 80s, made it prey to boom and bust cycles and caused it to become the most indebted country in the world.

You can watch it in YouTube.

So, this happened.

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It was a really, really interesting night.

Long story short:

The average voter takes an interest in politics when a story really stands out, or when it is urgent to decide who to vote. So, very occasionally during the four years preceding an election, and then the previous week. Trump stood out as an outsider. And he really stood out, in general. And there is a general discontent with how the elites are managing the country – it is a failure of capitalism itself but, again, this is not what the average voter wants to think about. They will vote someone who will disrupt and change what the government has been doing. Hillary Clinton really really tried to appear level-headed and moderate, the sensible option. Not the right strategy. Should have been Sanders in her place, but she (and the rest of the apparatus of the Democrat party) saw fit to push him aside and use the opportunity given by a joke of a contender to have four years of helping her corporate friends and paying back favours inside the party.

And then she lost. She lost hard.

There are people protesting over the fact that she technically got more votes. They would not be protesting if it was the other way around. The democrat party have done nothing to fix this, because it was useful for them. They knew how to play the game. They had more money, more experience, more celebrities, more everything. Trump even had another right wing candidate stealing him around 3% of the vote. And he won. He won hard. Against all odds.

This is a disaster, of course. But it is Hillary Clinton’s fault. Again, it should have been Bernie Sanders. She knew it was him who had the supporters and the natural candidate. I am really angry at her. Trump is going to destroy the climate and push the whole world’s political discourse to the right.

The only good thing coming out of this is that, finally, there might be a worker’s movement. A real left. A fight for socialism.

EDIT: apparently Sanders wrote a bit about it.

Capitalismo de shock

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No he leído aún “La doctrina del shock” de Naomi Klein, pero la he escuchado hablar largo rato sobre tanto el concepto como el libro en sí. Voy a leer el libro sin duda, en papel si lo encuentro en su lengua original a un precio razonable o en ePub si eso no sucede. En cualquier caso, todo lo que dice Klein al respecto de lo que ella llama “Capitalismo de Shock” me parece terriblemente interesante, así que me dispongo a presentar la idea.

La autora presenta la idea de una serie de acciones mediante las cuales se extienden los limites de lo que se puede convertir en negocio para aquellas empresas lo suficientemente grandes como para influir en aquellos capaces de provocar un shock. Los shocks pueden ser de naturaleza economica (la bancarrota de una empresa o de un sector publico) o militar (golpes de estado, invasiones, atentados), pero en cualquier caso son empujones a la mentalidad del publico, en el menos grave de los casos, o sencillamente la subyugacion de un pais para convertirlo en consumidor y esclavo del que obtener recursos. La guerra contra Irak costó muchísimo dinero al público en Estados Unidos, pero ha sido terriblemente beneficiosa para algunas empresas que han conseguido condiciones muy ventajosas para la extracción de materiales y contratos millonarios para la reconstrucción del país o la seguridad. Del mismo modo, la crisis en la que estamos inmersos se puede ver exagerada o minimizada por los medios de comunicación según convenga a los intereses de quien paga el medio de comunicación en cuestión o al gobierno de turno: un recorte en sanidad, combinado con algunos reportajes sobre la gran calidad de la sanidad privada, pueden provocar un influjo de nuevos clientes hacia las aseguradoras.

Hasta donde puedo entender por sus conferencias y discursos, el capitalismo de shock o de desastres es la necesaria continuación o consecuencia de la implementación exitosa del capitalismo y de políticas neoliberales en Estados Unidos y sus aliados, que requieren un constante crecimiento, por dos razones. La primera es la solución que propone la politica neoliberal al problema de la desigualdad. El sistema capitalista de producción y explotación genera necesariamente situaciones de terrible injusticia en el reparto de beneficios, porque ésa es su idiosincracia y su funcionamiento natural: la concentración progresiva de la riqueza y de los métodos de producción. La respuesta neoliberal al problema de la desigualdad, frente a la exigencia de un reparto más equitativo de los recursos actuales por parte de movimientos de izquierdas, es que debemos aspirar no a redistribuir el pastel sino a hacerlo más grande, para que todo el mundo recibamos más, y que el modo más efectivo para conseguirlo es permitir que los grandes jugadores, los que dominan la economía, quien quiera que posea capital, pueda jugar con él y llevar a cabo sus negocios. Este discurso no es más que una vuelta de tuerca a la vieja teoría de la economía de degoteo: si aquellos en los estratos más altos de la sociedad obtienen muchos beneficios, éstos permearán y acabarán llegando a todo el mundo. Ambas teorías pueden ser refutadas tanto por los datos empíricos (el grueso de la población, incluso en el mundo desarrollado, ha visto sus salarios mermados o estancados mientras que las grandes fortunas se beneficiaban de cada vez mayores beneficios) como por la simple mención de un concepto básico de economía: si hay más dinero disponible, los precios se ajustarán a la nueva realidad y sólo se beneficiarán de este nuevo dinero aquellos que accedan a él los primeros, antes de que se ajusten los precios. A pesar de que es fácil ver y demostrar que el que las grandes fortunas crezcan no es beneficioso para las clases más humildes, el discurso es suficientemente convincente para seguir siendo usado una y otra vez, y para dar justificación a políticas economicas. Esto es sorprendente en parte porque está dejando claro, implícitamente, que la cesión de parte de su riqueza por parte de la clase más bienestante no es siquiera una opción.

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La segunda razón por la que el capitalismo requiere una constante expansión es que no es sino un sistema de extracción constante, una gran aspiradora de recursos. Este sistema requiere nuevos sitios de los que extraer cuando el contexto actual está agotado o cuando es más sencillo cambiar de contexto para maximizar beneficios y eficiencia. Pensad en un negocio clásico, en el más inocente modelo de negocio capitalista. Cuando el enfoque está en la obtención de beneficios, la eficiencia y el crecimiento se convierten en necesidades, y la concentración es inevitable. Más adelante, el modelo que era efectivo en un entorno se convierte en menos eficiente y requiere de nuevos lugares de donde extraer. Como la electricidad, el sistema capitalista de producción busca el camino con menos resistencia y procede a usarlo como cauce para su funcionamiento. Todo debe eventualmente convertirse en un negocio, pero se irá atendiendo siempre aquella oportunidad que ofrezca más posibilidad de explotación y beneficios.

Todo esto lleva a que la expansión es necesaria e inevitable. Los poseedores de capital en una nación capitalista intentarán, siempre, convertir en negocio todo aquello donde pueda ser convertido en negocio. El neoliberalismo es la creencia de que lo más interesante para los ciudadanos de una nacion, para la felicidad y el beneficio de todos, es que no se ponga ningún límite a lo que puede ser un negocio, y que todo funcionará más eficientemente si alguien se beneficia de ello a nivel personal. Cuando la misma política extranjera y el estamento militar y policial de un país se convierten en herramientas para la expansión de los grandes negocios del mismo, todo es posible, en un sentido trágico de la expresión. Se pueden preparar golpes de estado e invasiones para facilitar la obtención de recursos en otras naciones. Se puede ejercer un control violento de las ideas y los movimientos sociales para asegurarse de que no cambian los métodos de producción y que el beneficio sigue asegurado.

En palabras de Gillian Tett, el control de los métodos de producción es importante pero tanto o más lo es el control del discurso, de la narrativa. Qué se discute y qué no. El capitalismo de shock, la generación de un estado de pánico para facilitar a través de la invasión, o a través de legislación aprobada gracias al miedo, un mayor beneficio y más oportunidades de negocio no debe sorprendernos porque es la continuación lógica a la mentalidad capitalista neoliberal.

Google no es lo que parece

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La lectura de una reciente entrevista con Julian Assange puso de manifiesto lo que en cierta manera todos podíamos sospechar: Google no es la pequeña compañía con ganas de hacer un mundo mejor que fue.

En primer lugar, se ha convertido en un auténtico gigante tecnológico, aunque nos cueste entenderlo a todos aquellos que estamos habituados a que los gigantes tecnológicos sean productores de hardware. Google es una compañía enorme hoy día, no sólo económicamente sino, sobre todo, en cuanto a la influencia que ejerce. Para un gran número de usuarios Google e Internet son equivalentes. Conocemos, conocéis, estoy seguro, usuarios que no entienden siquiera el funcionamiento de la barra de direcciones del navegador. Las cosas se buscan en Google. Todo empieza ahí. Eso le permite a la compañía saber muchísimo sobre lo que se busca en internet, donde se busca, cuando se busca, como se busca y, aqui viene el problema, quien lo busca. La iniciativa de Google de ofrecer correo electronico gratuito, sincronizacion de marcadores, notas, contraseñas y aplicaciones no es un acto de generosidad sino una manera de tener acceso a nuestros datos. Estamos pagando con nuestra privacidad, y Google se ha hecho con una cantidad ingente de información.

En segundo lugar, Google se ha convertido en un aliado vital del gobierno de Estados Unidos y es una avanzadilla en la guerra en la red. Una verdadera arma. Google puede influir en países con facilidad, con la ayuda de Twitter, Facebook y otras grandes empresas americanas. Además, es una máquina de obtener información sin parangón. Es esto, y no una defensa de valores, lo que está detrás de la política china de limitar el acceso a estos servicios.

En resumen, debemos asumir que Google no sólo está haciendo negocio con nuestros datos, sino que además colabora con el gobierno de Estados Unidos activamente. No estamos hablando de un caso como el de Apple, donde sencillamente no se lleva la contraria al gobierno y se ceden datos cuando se requieren: La propia compañía ha diseñado los sistemas de vigilancia. Google es parte del sistema. Deberíamos tenerlo en cuenta.

Media y mediana

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Mean, en inglés, y como sustantivo, significa tanto media como malo. Y esto es el lenguaje mismo avisándonos. Veremos por qué a continuación:

La media de esto:

[1,1,1,1,1,2,2,2,2,2,2,2,2,2,3,3,3,3,5,15,27,49,188]

Resulta de sumar todos los miembros y dividir el resultado entre el número de miembros. Hay 23 números, de modo que:

(1+1+1+1+1+2+2+2+2+2+2+2+2+2+3+3+3+3+5+15+27+49+188)/23

El resultado es 13.9, aproximadamente.

La mediana, sin embargo, resulta de dividir el grupo en dos mitades iguales en número de miembros, y tomar el valor que se situa justo entre los dos. En este caso, siendo 23 números, tomaremos el decimosegundo valor:

[1,1,1,1,1,2,2,2,2,2,2,2,2,2,3,3,3,3,5,15,27,49,188]

El resultado es 2. Hay una diferencia entre un método y otro de calcular el valor “tipo”, lo más habitual.

Hay un tercer método, llamado moda, que toma el valor que aparece más a menudo. En este caso también nos encontraríamos con que la moda es 2.

Esto es importante por lo siguiente:

…those new jobs are paying less than the jobs that were lost during the great recession. Which means that the median wage — I’m not talking about average wage. Shaquille O’Neal, the basket ball player, and I have an average height of 6’1″. Do you get my point? I’m pretty short. I mean, every time you say average, watch your wallet, because the people at the top are bringing up the average. But if you look at the median, which is really half way there, that gives you a pretty good snapshot of where the middle class, and certainly the poor, are. That median wage keeps on dropping, adjusted for inflation.

Robert Reich, Inequality for All

La media es el método que prefiere alguien que quiere justificar que los salarios extremadamente altos de un porcentaje extremadamente pequeño de la población influyen en y mejoran el nivel de vida de ese país. Porque si tomas como referencia la media, entonces sí lo hace. Esos valores extremos suben la media. Tomemos estos dos ejemplos:

Salarios 2012: [1,1,1,1,2,2,2,2,6,12]

Salarios 2015: [1,1,1,1,1,2,2,2,10,30]

La media ha subido de 3 a 5,1. La economía ha mejorado. Mira los números, están ahí. El sueldo medio se ha elevado casi un 70 por ciento. Pero vosotros ahora sabéis que el sueldo medio no importa en absoluto.

Syriza es la última opción

Tal y como recuerda Ernest Urtasun en este artículo, Syriza es la última opción para conseguir una solución al problema entre una Grecia que no puede seguir soportando las normas que impone Europa y una Europa que no quiere ni oír hablar de impagos o quitas, así se muera el deutor. Esto me recuerda a Lucky Number Slevin, película en la que unos gángsters asesinan a toda una familia por una deuda de 22.000 dólares. No van a recuperar la deuda, por supuesto. El mensaje es lo importante: que se sepa que la deuda va antes que cualquier otra cosa. Antes que la vida misma. Y que nadie juega con ellos. Europa parece decidida a arruinar a Grecia con tal de asegurarse de dar ejemplo, y de que a nadie se le ocurra votar partidos que quieran cambiar el statu quo.

El mundo lo gobiernan los bancos. Cada vez cobra más sentido esto:

“Let me issue and control a nation’s money and I care not who writes the laws.” Mayer Amschel Rothschild (1744-1812), founder of the House of Rothschild.

Público y privado

Estoy intentando (llevo ya unas semanas en ello) escribir algo sobre lo público y lo privado. Debía ser la que inaugurara el blog, pero se está eternizando.

El punto central es:

Si una sociedad pretende hacer algo (por ejemplo, construir y mantener una carretera) puede hacer dos cosas:

1. Organizar una empresa pública que lleve a cabo esa labor. El objetivo principal será el construir una carretera, lo que es un bneficio social (la sociedad ahora tiene una carretera nueva). El riesgo es la falta de eficiencia, y la corrupción: que el cargo político que organice esto busque su beneficio personal.

2. Encargar a una empresa privada eso mismo. El objetivo principal de esa empresa es el beneficio personal, y para ello realiza un trabajo que tiene un beneficio social. La corrupción no es posible porque el mismo sistema lleva implícita la búsqueda de un beneficio personal. Es lo que se espera.

Por supuesto, está el tema de la competencia. Si hay varias opciones a escoger en el caso de encargar a una empresa privada esa función, el estado podría escoger aquella que resulte más económica. Sin embargo, ahí vuelve a entrar la posibilidad de corrupción: una empresa privada con una opción más cara puede convencer a quien deba escoger la empresa de multitud de formas.

Con lo que estamos escogiendo entre:

1. Un sistema público: prioridad por el beneficio social, posibilidad de ineficiencia y corrupción. En nuestras manos está el hacerlo lo más eficiente posible.

2. Un sistema privado: prioridad por el beneficio personal, posibilidad de ineficiencia y corrupción. Asumimos que quien debe hacer el trabajo está priorizando su beneficio.

Pero todo esto es teoría, claro. Debemos mirar los datos. Por ejemplo, podríamos mirar el gasto por habitante en sanidad en Estados Unidos y los indicadores de salud ahí, como ejemplo de sistema privado, y después mirar los del Reino Unido, o Francia, con un sistema público de salud. Es más hacedlo vosotros. Es muy interesante.